Un claxon que suena detrás de alguien impaciente, la sirena
de una ambulancia que tiene prisa por llegar, el taconeo de los zapatos de una
ejecutiva a la carrera, un llanto de un niño que no quiere ir a colegio, el
bufido de un padre desesperado que llega tarde, la mirada impaciente de un
universitario que quiere cruzar la calle...
Todos con un objetivo común: no llegar a casa con la cartera
vacía, esclavos de un capitalismo que se hace dueño de sus vidas sin que apenas
lo noten. Pero en medio de todo este barullo no hay nada como abrir los ojos,
fijarse en los pequeños detalles, descubrir una imagen en calma que te haga
sonreír, enfocar, y guardarla en el recuerdo del baúl de la felicidad.
Mirar la fotografía de un basurero que decide olvidarse de
todo, y escuchar a una paloma porque nadie más le entiende. Decide vivir libre.
Decide soñar en tiempos de crisis.
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